El centenario atractivo del Castillo de San Felipe de Lara, fue construido por los españoles hacia el año de 1642 y su edificación culminada diez años más tarde. El propósito de esta construcción fue el de resguardar las fronteras fluviales de nuestro país.
Debe su nombre al entonces presidente de la Real Audiencia, don Antonio de Lara y Mongrovejo y en honor también al Rey de España, de esa época, Felipe IV.
Cuentan algunos lugareños que restos de embarcaciones piratas aún permanecen en el fondo del río.
Además de servir como fuerte también sirvió de cárcel donde muchos prisioneros dejaron de ver la luz del sol para siempre.
Hoy en día permanece cerrado, ya que el tiempo y sus múltiples visitantes han contribuido a que su estructura se haya deteriorado.